Vox Cataluña es un polvorín a punto de estallar. La denuncia de la diputada voxista en el Parlament Isabel Lázaro que ha dado lugar a la apertura de una investigación por el uso de las cuentas del partido promete convertirse en un terremoto político para la formación ultra que este fin de semana sacaba pecho en la convención de Patriotas celebrada en Madrid. El partido ha arremetido contra Lázaro, que en las últimas horas ha asegurado que su denuncia contra el secretario general del partido, Ignacio Garriga, no es fruto del “rencor” ni de “una pataleta”, sino que responde a “una situación de degradación de los principios y valores” de la formación, informa Efe.
Lázaro denunció la semana pasada a Garriga ante la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) por cargar al grupo parlamentario gastos personales, entre los que figuran la cuota de la Asociación de Madres y Padres de alumnos (AMPA) del colegio de sus hijos, tintorerías, peluquerías y numerosos repartos de comida a domicilio.
En un comunicado difundido este miércoles, Lázaro asegura que seguirá luchando para “dignificar” el proyecto de Vox y que vuelva “a la esencia de su manifiesto fundacional”: “Me preocupa que todo el esfuerzo que hemos desarrollado tantas personas durante tantos años sea destruido por esas personas que han venido a servirse y no a servir”.
En el comunicado, Lázaro afirma que tras solicitar las cuentas del grupo parlamentario de Vox, la formación de extrema derecha “casualmente” decidió prescindir de ella para las listas electorales del 12M, “en lo que, sin duda, ha sido una represalia por haber cuestionado las cuentas económicas del grupo”.
Según la diputada, los dirigentes de Vox consideraban que Lázaro ejercía su trabajo con “excelencia” hasta que solicitó las cuentas en el Parlament. Tras la denuncia de Lázaro, el presidente de Vox, Santiago Abascal, trasladó su apoyo a Garriga y aseguró que las cuentas del grupo parlamentario están “auditadas”.
“Hay personas que no saben irse de un partido, que no saben quedar fuera de las listas y que tratan de embarrar el terreno político. No lo van a conseguir”, aseguró Abascal la semana pasada, en alusión a la exclusión de Lázaro de las listas para las elecciones al Parlament. A lo que Lázaro ha respondido: “Mi denuncia a la oficina antifraude ha venido motivada por la negativa al dialogo que solicité, para aclarar internamente esas cuestiones y poderlas enmendar”.
“No puedo aceptar que otras personas dirigentes que están arriba percibiendo unos salarios altísimos supuestamente hayan podido incurrir en actuaciones inmorales, quizás ilegítimas y veremos si quizás hasta ilícitas”, concluye la diputada.
El pasado mes de junio, un informe del Parlamento catalán ha acreditado que el presidente del grupo de Vox y número dos de la formación, Ignacio Garriga, emitió facturas por valor de casi 40.000 euros a nombre del grupo parlamentario en concepto de “servicios de despacho y atención en sede”, además de cargar numerosos gastos personales a cuenta del grupo, informa la agencia Efe. En concreto, Garriga cargó al Parlament durante los ejercicios de 2021 y 2022 numerosos gastos personales, entre ellos varios pedidos de comida a domicilio, servicios de tintorería y peluquería y la cuota anual de la Asociación de Familias de Alumnos del colegio en el que estudian sus hijos.
En un primer momento, Lázaro denunció ante la ejecutiva de Vox estos gastos irregulares, tras lo que presentó una denuncia ante la Oficina Antifraude de Cataluña, que, a su vez, remitió la investigación al órgano competente del Parlament, la Oidoría de Cuentas. Tras conocerse la denuncia de Lázaro, el presidente de Vox, Santiago Abascal, cerró filas con Garriga y atribuyó la denuncia al hecho de que la diputada se quedó fuera de las listas al Parlament.
Fuentes parlamentarias han explicado que en la declaración de actividades de Garriga en los años 2021 y 2022 no consta ningún ingreso por servicios profesionales, por los que cobró un total de 38.496,59 euros. Ayer, en el programa de Cuatro Todo es mentira, Lázaro aseguró que el proyecto de Vox es patriota, “que no tiene nada que ver con el fascismo”.