El sindicato de Vox abraza el trumpismo y pide un frente común con EE.UU. contra la UE

Jordi de la Fuente, nuevo líder del sindicato vinculado a Vox, aplaude los aranceles de Trump y lo califica de “punki adorable” mientras ataca a Bruselas y defiende medidas proteccionistas extremas

03 de Abril de 2025
Actualizado el 04 de abril
Guardar
El sindicato de Vox abraza el trumpismo y pide un frente común con EE.UU. contra la UE

En un desayuno informativo que ha dejado más titulares por sus excesos ideológicos que por propuestas concretas, el nuevo secretario general de Solidaridad, Jordi de la Fuente, ha defendido con entusiasmo las políticas comerciales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El líder del sindicato afín a Vox no ha dudado en pedir un frente común con Washington, ensalzando al mandatario republicano como un defensor de los trabajadores, mientras lanzaba dardos cargados de populismo y desinformación contra la Unión Europea.

Lejos de plantear una hoja de ruta para mejorar las condiciones laborales en España, De la Fuente recurre a la imitación acrítica de un modelo ajeno y fallido: el de una América proteccionista que ha beneficiado más a los intereses corporativos que a la clase obrera que dice defender. Trump no ha reindustrializado Estados Unidos; simplemente ha reforzado un relato populista que oculta una política económica orientada a favorecer a las grandes empresas, reducir impuestos a las élites y erosionar derechos laborales y ambientales.

A pesar de ello, el nuevo secretario general de Solidaridad no ha dudado en ensalzarlo como un modelo de referencia. Lo ha llamado “punki adorable”, una expresión que trivializa la gravedad de sus políticas y el impacto real que han tenido sobre los trabajadores estadounidenses, muchos de los cuales han perdido poder adquisitivo, estabilidad laboral y cobertura sanitaria.

En su defensa de los aranceles estadounidenses, De la Fuente ha difundido una cifra errónea: que la UE impone un 39% de aranceles a EE.UU., repitiendo sin cuestionamiento alguno los datos de la Casa Blanca. El presidente Pedro Sánchez ha salido al paso para aclarar que la realidad es muy distinta, y que los aranceles europeos rondan el 3%, en función del producto. Este tipo de afirmaciones falsas, emitidas con aparente autoridad, sólo contribuyen a intoxicar el debate público y debilitar la confianza en las instituciones democráticas.

La crítica del líder sindical a la UE ha ido más allá, acusando a los países europeos de hipocresía comercial y de permitir la entrada de “productos birriosos” procedentes de China “sin control”. Una afirmación tan genérica como alarmista, que reduce la complejidad del comercio internacional a una caricatura simplista y xenófoba. Además, ignora deliberadamente los estrictos mecanismos de control de calidad que rigen en el mercado común europeo.

Pero lo más inquietante no es el tono ni siquiera el contenido, sino la visión política que subyace en el discurso de De la Fuente. Al afirmar que “da igual de dónde se venga, si se entiende el sufrimiento del pueblo hay que formar frente con esta persona”, en referencia a Trump, lanza un mensaje que normaliza alianzas ideológicas con líderes autoritarios y reaccionarios, al margen de principios democráticos o derechos fundamentales. 

En lugar de construir un sindicalismo fuerte, moderno y centrado en la mejora de las condiciones laborales en España, Solidaridad se refugia en una teatralización del conflicto, en una nostalgia artificial por una industria que ya no existe, y en un discurso que mezcla nacionalismo económico, victimismo cultural y propaganda importada. Es una estrategia que busca desviar el foco de los verdaderos problemas estructurales del país, culpando al exterior , Bruselas, China, el globalismo, de todo lo que aquí no se resuelve.

Así, más que defender a los trabajadores, el sindicato parece instrumentalizarlos, convirtiendo sus demandas legítimas en munición ideológica para un proyecto político reaccionario. Y mientras tanto, la clase obrera real sigue esperando respuestas concretas, no consignas vacías ni mitologías populistas importadas del otro lado del Atlántico.

Lo + leído