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Salud para disfrutar sin límite de edad: un proyecto científico para los profesionales de la salud y la población en general

Carolina Ackermann
Carolina Ackermann
Divulgadora y activista por la salud de las mujeres. Cofundadora de la Asociación de Cultura Menstrual, La Vida en Rojo.
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análisis

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¿Qué es el placer? ¿Dónde buscarlo? ¿Cómo cambia el placer a lo largo de la vida? ¿Qué papel juega en nuestra salud? ¿Cómo lo vivimos las mujeres? Con estas preguntas comienza el primero de los audiovisuales del proyecto “Salud para disfrutar sin límites de edad”, desarrollado por CAPS- RedCAPS (Centro de Análisis e Investigación de Proyectos Sanitarios), una asociación sin ánimo de lucro que tiene por objetivo defender y potenciar el sistema de salud pública a través del análisis, debate y reflexión, desde un punto de vista no discriminatorio por razones de género, etnia, edad, nivel socioeconómico, etc.

Convocadas por la Dra. Carme Valls-Llobet, actual presidenta de CAPS-RedCAPS, más de treinta mujeres profesionales, expertas e investigadoras de toda España, trabajaron de manera transversal y remota, coordinadas por Maite Guilera en la dirección, guion y conducción del proyecto, apoyado por el Instituto de las Mujeres (Ministerio de Igualdad).

El resultado de las reuniones y de las aportaciones rigurosas ofrecidas para cada una de las tres temáticas propuestas —la exploración del deseo, la sexualidad y la sensualidad; la menopausia como la falsa crisis de los 50 y cómo superarla; y cómo afrontar la morbilidad diferencial, la prevención cardiovascular y el diagnóstico diferencial del dolor— ha dado lugar a recursos esenciales para la salud y el disfrute de las mujeres. Esto incluye tres guías de acompañamiento con materiales científicos y formativos para profesionales de la salud, además de tres podcasts y audiovisuales para el público en general.

Testimonios y reflexiones: Voces detrás y frente a la cámara

Maite Guilera fue el pilar fundamental para que este proyecto fuese hoy una realidad. Sé de primera mano la valiosa labor que desplegó con las autoras del proyecto. Durante muchos meses, quienes participamos de la elaboración del proyecto, necesitamos escribirle, llamarle, entender y atender el ritmo del trabajo bajo su rigurosa dirección, guion y conducción. En su descripción web, se define como: «Bióloga e Historiadora de la Ciencia de formación, mi campo de estudio son las interacciones en el triángulo cine-ciencia-sociedad.»

Cuando contacté a Maite para el artículo, estaba en medio de un rodaje. Al día siguiente, ya tenía sus respuestas en mi correo, después de enviarle dos preguntas por email.

Carolina: En tu experiencia entrevistando mujeres en la calle sobre temas como la sexualidad, la menopausia y la salud, ¿observaste que las mujeres hablan abiertamente sobre estos temas cuando una desconocida les pregunta? ¿Qué factores crees que influyen en su disposición para hablar sobre estos aspectos de su vida en un entorno público?

Maite: Por lo que hace a la menopausia, no me encontré con ninguna traba para acceder a las mujeres. Me dio la sensación de que las mujeres que se acercan a ella tienen la necesidad de hablar sobre el tema, de forma que les resultaba reconfortante tener un lugar para hacerlo. Por otro lado, las que la están pasando, quieren normalizar esta etapa y las que hace tiempo que la pasaron, están, de alguna forma, ya de vuelta, en el sentido de que lo recuerdan como una etapa más en su vida del todo normalizada, como el embarazo, el parto o la menstruación.

Lo que sí me gustaría destacar es que, por lo que hace a hombres, nos costó mucho acceder a ellos, aunque nos hubiera gustado. Sólo aquellos que habían vivido de cerca el proceso de sus parejas se mostraron abiertos y comprensivos.

También aquellos más jóvenes… pero había una cierta franja de edad, entre 45 y 55 diría yo, que consideraban que eso no iba para nada con ellos.

¡Qué casualidad que se corresponde con la edad de las mujeres que se sienten presionadas o avergonzadas por acercarse a la menopausia!

Al hablar de sexualidad, sí encontré más tabús. Mujeres que antes de encender el micrófono se soltaban, se sentían cohibidas para contar lo mismo ante una cámara por miedo a que sus parejas pudieran darse por aludidas u ofenderse.

Supongo que por una falta de comunicación sexual en la pareja… ¡Por supuesto, también están las que reivindican el placer femenino a toda costa, y a quienes es un gusto escuchar!

Carolina: Como mujer a la que aún le faltan algunos años para llegar a la menopausia y habiendo conducido tres podcasts y tres audiovisuales sobre este tema, ¿te sientes más preparada y con diferentes perspectivas y propuestas de autocuidado para cuando llegues a esta etapa? ¿Qué mensaje mandarías a todas las mujeres para que se sientan igual de informadas?

Maite: Para mí ha sido una experiencia de lo más enriquecedora. Me ha empoderado muchísimo escuchar a todas estas mujeres mientras compartían sus experiencias y sus miedos, pero también sus recursos y formas de afrontarlo de una manera tan generosa. Desde luego, siento que tengo más herramientas de las que tenía cuando se me planteó este proyecto.

Mi mensaje para las mujeres es que escuchen sus cuerpos y atiendan a sus necesidades. Dar valor a nuestros deseos y al cuidado del cuerpo y la mente es una forma de cuidar también a la propia salud, no sólo cuando se acerca la menopausia, si no en todas las etapas, es un estilo de vida, una actitud…

¡Ocupar en nuestras vidas el lugar que merecemos  y disfrutar de él es una maravillosa forma de estar preparada para lo que venga!

Mónica Felipe Larralde es una de las profesionales que ha trabajado en la elaboración del proyecto.

Tuvimos la oportunidad de escucharla en la presentación de los materiales en Madrid, y como todo lo que dice es muy valioso, pienso en ella para que pueda responder a un par de preguntas para este artículo. Aunque es miércoles por la tarde, confío en la posibilidad de que tenga tiempo. Dudo entre mandarle un WhatsApp o enviarle un correo electrónico, así que hago ambas cosas.

Generosa, responde a mi correo aceptando recibir mis dos preguntas. “Ya tienes las preguntas por correo electrónico”, le digo al día siguiente por WhatsApp, y su respuesta no tarda en llegar: “¡Me pillas en el gym! Mañana tienes las respuestas”. Así es Mónica: un ejemplo de coherencia con el autocuidado y siempre dispuesta a compartir su conocimiento y reflexiones con el mundo.

Carolina: Te he escuchado decir en la presentación del proyecto que las mujeres estamos en modo supervivencia. ¿Crees que en general, no estamos contemplando la posibilidad de vivir con placer nuestro día a día?

Mónica: La educación de las niñas siguiendo el modelo de «niña buena», propio de décadas pasadas, requería de nosotras que fuéramos obedientes, calladas, limpias, quietas, complacientes y asexuales.

La complacencia, la asexualidad y la obediencia son conceptos diametralmente opuestos a la búsqueda de placer propio.

Es como si hubiésemos perdido el núcleo central desde el cual los seres humanos se abren al mundo. Esto, unido a la violencia estructural y simbólica que atraviesa el patriarcado, da como resultado que las mujeres tengamos dificultades para acceder a espacios de placer propios.

Una nueva derivada de esto es la idea de que las mujeres somos supermujeres: madres perfectas, profesionales de primer nivel, amantes ardientes… que estamos disponibles 24/7, productivas y perfectas.

Esto, no solo es irreal y, por lo tanto, inalcanzable, sino que nos genera un estado interno de frustración y estrés sostenido que afecta la salud física y psicológica. El cortisol elevado crónicamente nos coloca en estado de alerta, de supervivencia, y este estado es incompatible con la búsqueda de placer.

Carolina: Si has pasado una mala noche y durante el día tienes sofocos, y todo esto genera mal humor, ¿cómo afecta la cultura a esta mujer para que ella no consiga entender que se trata de un proceso natural en el que puede tener recursos para sentirse bien, aunque tenga estos malestares?

Mónica: La interpretación de la realidad que vivimos, los cambios hormonales de la perimenopausia en este caso, influye notablemente en la propia experiencia. Si una mujer con estos síntomas interpreta que está enferma, actuará las conductas de enfermedad, un término que, desde la sociología, la medicina o la psicología señala los comportamientos del rol de enfermo (retirada social, reposo, toma de medicación, visita médica, rol pasivo, etc.). Sin embargo, si una mujer con estos mismos síntomas los interpreta como una. transición natural, su comportamiento será completamente distinto (rol activo, búsqueda de información, mejora de estilo de vida, mejora de las relaciones sociales, actividad física, autoconocimiento…). Tomar una pastilla para seguir en la rueda del hámster, estresada, persiguiendo crónicamente modelos de perfección, para mí es un error de concepto. Toca parar, reevaluar, autoconocerse y construir una vida de la que no se quiera escapar.

La medicalización de los procesos fisiológicos de las mujeres, es decir, dar respuestas médicas ante situaciones no médicas como la menopausia, es un clásico en medicina. Muchos profesionales se han ocupado de este asunto, como las doctoras Carme Valls Llobet o Mercedes Pérez que llevan décadas denunciando esta cuestión en sus libros. Pero este conocimiento es aún minoritario en la sociedad y necesitamos llegar a más mujeres para generar un cambio en la interpretación que las mujeres hagan de sus síntomas de menopausia. Sobre todo, porque la salud de las siguientes décadas va a depender enormemente del estilo de vida que se implemente en este momento.

Perspectivas y desafíos en la salud de las mujeres

En el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, el 28 de mayo, es crucial abordar la salud femenina desde una perspectiva integral y de género. A pesar de los avances en medicina y la creciente conciencia social sobre la equidad en el acceso a la atención médica, aún persisten desafíos significativos para millones de mujeres en cuanto a la información y el acompañamiento de calidad. Los sesgos de género presentes en la formación de los profesionales de la salud, en los diagnósticos, en los métodos de exploración, en la valoración de análisis clínicos y las aplicaciones terapéuticas requieren una revisión urgente, según las autoras de este proyecto.

La salud, como proceso que permite a las personas aumentar el control sobre su bienestar, es un derecho fundamental para todas. Proyectos como el desarrollado por CAPS Red-CAPS ofrecen una valiosa esperanza para transformar la cultura, educación y salud de las mujeres hacia un futuro donde prevalezca la salud para disfrutar sin límites de edad.

“Salud para poder ser, salud para poder hacer, salud para amar” Dra. Carme Valls-Llobet, en el acto de presentación del proyecto1

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Acceso al proyecto: Salud para disfrutar sin límites de edad

Autoras: Carme Valls Llobet, Helena Casadevall Adroher, Yolanda Garza Recio, Ester Iborra Torres, Mónica Molner Andrés, Noelia García Toyos, Soledad Ascoeta Ortiz, Mercè Botinas i Martí, Noemia Loio Marques, Mar Rodriguez Gimena, Nuria Puigbó Serra, Xusa Sanz Lorens, Núria Beitia Hernández, Beatriz Cobo Blanco, María Pilar de la Cueva, Mónica Felipe-Larralde, Anna Freixas Farré, María José Hernández Ortiz, Lourdes Pérez Gonzalez, Carolina Ackermann Barreiro.

Fuentes:

1 Presentación SALUD PARA DISFRUTAR SIN LÍMITE DE EDAD

2 Morbilidad diferencial entre mujeres y hombres Dra. Carme Valls-Llobet Especialista en Medicina Interna y Endocrinología.

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