Mónica Oltra merece muchas disculpas de la derecha

02 de Abril de 2024
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Mónica Oltra, tras la rueda de prensa.

La crispación política en España, generada en especial por el partido Popular ha cruzado un nuevo escenario de tensiones y polarización. Ayer conocimos el caso de Mónica Oltra, exvicepresidenta de la Comunidad Valenciana, que fue objeto de un intenso escrutinio político y mediático, lleno de noticias falsas y acusaciones infundadas que dieron como resultado la dimisión de la afectada y la perdida de las elecciones de una forma injusta. ¿Cuáles fueron las dinámicas políticas que rodean este caso? Destacamos la influencia de la bronca política diaria y las acusaciones basadas en información falsa o tergiversada, así como las implicaciones para el debate público y la cohesión social.

Así empezaron las mentiras contra Mónica Oltra

El caso comenzó cuando se abrieron diligencias judiciales en 2021 contra Oltra, en relación con el manejo de un caso de abusos sexuales por parte de su exmarido a una menor tutelada por la administración valenciana. La derecha política española y la extrema derecha, la misma que ahora gobierna en coalición, particularmente el Partido Popular (PP) a nivel nacional y autonómico, se lanzó en un ataque sostenido contra Oltra, exigiendo su dimisión inmediata y utilizando el caso para atacar al gobierno de coalición liderado por el PSOE, tanto a nivel regional en Valencia como a nivel nacional.

Líderes del PP, como Pablo Casado y Carlos Mazón, utilizaron el caso Oltra como arma política contra sus adversarios, sin esperar a que la justicia emitiera un veredicto sobre la implicación real de Oltra en los hechos investigados. Esta actitud refleja una estrategia política en la que prevalece el deseo de obtener ventaja partidista sobre la prudencia y el respeto por los procesos judiciales.

No hay indicios de delitos

La situación tomó un giro cuando el juez instructor del caso decidió archivar la causa contra Oltra, al no encontrar indicios de delito en su actuación. Esta decisión debería haber servido como punto de reflexión sobre la rapidez y ligereza con la que se lanzaron acusaciones y se pidió la dimisión de una política sin que hubiera una resolución judicial firme. Sin embargo, en lugar de reconsiderar su posición o disculparse por las acusaciones infundadas, el PP, especialmente a través de declaraciones de Carlos Mazón, ha mantenido una línea dura, evitando reconocer el sobreseimiento de la causa y continuando con su crítica hacia Oltra.

Este enfoque del PP es uno de los problemas centrales de la política española actual: la utilización de cualquier instrumento, incluidas las acusaciones judiciales aún no resueltas, como munición en la batalla política. Esta dinámica erosiona la confianza en las instituciones políticas y judiciales, al tiempo que alimenta una espiral de confrontación que dificulta el diálogo y el consenso.

“¿Y ahora quién paga todo el mal hecho a Oltra?”

El caso ha suscitado reacciones desde otros sectores políticos. Figuras como Yolanda Díaz y Joan Baldoví, de Compromís ha mostrado su alivio y satisfacción por el archivo de la causa, y destacando el daño personal y político sufrido por Oltra debido a estas acusaciones. La pregunta sobre quién compensa el daño hecho a Oltra y a su reputación queda sin respuesta, evidenciando la falta de mecanismos para reparar el daño causado por acusaciones políticas infundadas.

¿Y ahora quién paga todo el mal hecho? ¿Y ahora quién paga todo el sufrimiento? ¿Y ahora quién paga todos los insultos y el acoso?”, ha expresado el exportavoz de Compromís, Joan Baldoví, sobre el archivo de esta causa.

La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha indicado que “hoy se confirma lo que muchas ya sabíamos: Mónica es una persona decente, que sufrió ataques injustificados”.

Ni el PP ni Vox reconocen sus errores

La persistente negativa del PP a reconocer el error en su estrategia contra Oltra, incluso frente a una resolución judicial favorable a ella, refleja una polarización y un endurecimiento de posiciones que trasciende este caso particular. Esta actitud obstaculiza la posibilidad de un debate político basado en el respeto mutuo y en la confianza en las instituciones judiciales, elementos cruciales para la salud de cualquier democracia.

El caso de Mónica Oltra ilustra cómo la política española se ve emponzoñada por una bronca diaria y el recurso a informaciones falsas o manipuladas con fines políticos. Ahora estamos asistiendo al intento frustrado de incriminar a la pareja del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La incapacidad de sectores de la derecha política para pedir disculpas o reconsiderar sus acusaciones tras el archivo judicial del caso contra Oltra pone de relieve un desafío mayor para la política española: la necesidad de restaurar el diálogo, el respeto por los procesos judiciales y la búsqueda de la verdad por encima de la ventaja partidista. Este episodio debe servir como una llamada de atención sobre los riesgos de la polarización y la instrumentalización de la justicia en el debate político, así como sobre la importancia de cultivar una cultura política que valore el respeto, la prudencia y la responsabilidad.

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