El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, está teniendo que hacer auténticos juegos malabares para no verse salpicado por el trumpismo de nuevo cuño. Ayer, al líder del PP le faltó tiempo para salir a explicarse tras el anuncio arancelario de Trump que ha destrozado el comercio internacional, devolviendo a la humanidad al proteccionismo propio del siglo XIX. “La guerra comercial es una mala noticia. Los aranceles no harán más grande a nadie, sino más pequeños a todos”, dijo Feijóo en tono lacónico, mientras los agricultores y ganaderos españoles temblaban por el Día de la Independencia decretada por el magnate neoyorquino.
Las contradicciones e incongruencias del Partido Popular empiezan a ser insostenibles. Su discurso oficial de que está con los intereses de España chirría, no cuadra, sobre todo teniendo en cuenta que acaba de firmar pactos con Vox (la sucursal de Trump en nuestro país) en no pocas comunidades autónomas. “Europa debe responder con firmeza, proporcionalidad e inteligencia, y España ayudar y acompañar a nuestros sectores con una estrategia de país única y coordinada”, alegó Feijóo esforzándose por mantener el tipo y parecer coherente. No fue suficiente. Las redes sociales están que arden tras el arancelazo de Estados Unidos y la derecha puede salir seriamente perjudicada de la psicosis y el miedo a una posible recesión. De modo que el gallego se ha visto obligado a insistir, una vez más esta misma mañana, para tratar de desmarcarse del delirante proyecto voxista. Según Feijóo, el “Día de la Liberación” que proclama el presidente estadounidense “no es un día de liberación”, sino de “provocación”. Y, en un giro algo patético, ha terminado por enviar un mensaje a su socio Abascal: “Nadie que diga ser patriota puede minimizar esto. Solo cabe oponerse de forma clara y contundente”, sentenció.
Al minuto, Abascal reaccionaba tachando de mentiroso a Feijóo y le recomendaba que se fuese con Sánchez de gira por China. Además, ha evitado criticar el plan arancelario global de Donald Trump y en su lugar ha acusado a populares y socialistas de arrastrar a España a una “guerra comercial suicida”. Es decir, un bulo más, una mentira más del líder de ese partido que toma a los españoles por idiotas. El negacionismo de Vox no le va a servir de nada en este caso. Aquí no hay más culpable de los aranceles de Trump que el propio Trump. Lo sabe toda España y mantenerse en el bulo solo servirá para que Abascal quede como lo que es: un engañabobos. Los embustes de Vox hacen daño a la inteligencia y a los oídos. Decir que ni la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ni el presidente del Gobierno, ni Feijóo han defendido los intereses de los españoles, mientras Trump está hundiendo la agricultura española, es una patraña tan gigantesca que solo un estúpido puede tragársela.
“Nuestra economía compite en condiciones de desigualdad por la burocracia ideológica del bipartidismo. Y la única solución que ofrecen es someterse más a China, continuar guerras y censurar a quien lo denuncia”, añade Abascal sin citar en ningún momento los aranceles anunciados anoche por Trump en los jardines de la Casa Blanca. La solución, a su juicio, es expulsar a lo que denomina “casta corrupta” que, afirma, “solo ha traído ruina y pérdida de libertades”. Demagogia barata, basura política con la que no va a lograr estafar al pueblo, que es mucho más inteligente de lo que él cree.
Ya tarda Feijóo en romper con este personaje extraño de la historia reciente de España. Cada minuto que pasa convierte al líder del PP en cómplice de la agresión económica que está sufriendo nuestro país. Por desgracia, el dirigente genovés ya ha dado serias muestras de no estar a la altura de las circunstancias, como cuando sostiene a Carlos Mazón en el cargo al frente de la Generalitat Valenciana pese a la nefasta gestión de la riada que causó 228 muertos el pasado 29 de octubre. Es la hora de los demócratas. Y, o estás con la democracia y con la UE, o estás con las autocracias supremacistas que tratan de devolver al mundo al siglo XIX. Feijóo sabrá lo que hace.