Ayuso: manipulación, autobombo, mentiras y olvido de las víctimas en el quinto aniversario de la pandemia

Un discurso lleno de falsedades para reescribir la historia de su gestión durante el COVID-19

13 de Marzo de 2025
Actualizado a las 11:06h
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Las mentiras de Ayuso en el quinto aniversario de la pandemia: manipulación, autobombo y olvido de las víctimas
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, desde la Real Casa de Correos, en el 5º aniversario del inicio de la pandemia del COVID-19, foto CAM

Cinco años después del inicio de la pandemia, Isabel Díaz Ayuso ha vuelto a hacer lo que mejor sabe: apropiarse del dolor de los madrileños para convertirlo en un acto de propaganda política. En su discurso institucional, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha repetido un rosario de falsedades que han sido desmentidas una y otra vez por los hechos, los datos y hasta por sentencias judiciales. Vamos a desmontar, punto por punto, su intento de manipular la historia.

1. El mantra del aeropuerto de Barajas

Ayuso sigue insistiendo en que la pandemia se descontroló en Madrid porque el Gobierno de España no cerró el aeropuerto de Barajas a tiempo. Esta afirmación ha sido desmontada en numerosas ocasiones. Primero, porque la competencia para cerrar aeropuertos la tiene el Gobierno central, pero bajo el amparo de la normativa europea de libre circulación, que hacía inviable tal decisión en enero o febrero de 2020 sin una resolución común. Y segundo, porque Madrid no fue la comunidad donde el virus entró con más fuerza en un principio. Hubo casos en toda España y la propagación se debió a numerosos factores, incluyendo la inacción de su propio gobierno regional en los primeros compases de la crisis.

2. El hospital de IFEMA: un espejismo mediático

Uno de los grandes hitos que Ayuso intenta vender es la construcción del hospital temporal en IFEMA en apenas 72 horas. Lo que no menciona es que ese hospital apenas estuvo operativo unos meses y que su impacto real en la atención sanitaria fue mínimo comparado con el esfuerzo realizado en los hospitales públicos de la región. Además, se invirtieron recursos desmesurados en su infraestructura cuando lo que se necesitaba era reforzar la sanidad pública, algo que no hizo.

3. El Hospital Isabel Zendal, un monumento a la corrupción

Ayuso también ha insistido en el papel del hospital Isabel Zendal como clave en la lucha contra la pandemia. Sin embargo, este hospital fue un proyecto faraónico que costó más de 100 millones de euros y que se utilizó principalmente para derivar pacientes de otros centros, vaciando hospitales públicos en vez de ampliar su capacidad. Además, el Zendal se construyó sin una plantilla fija de sanitarios, obligando a trasladar a personal de otros hospitales contra su voluntad. Un despropósito que sigue costando millones al erario público sin justificar su utilidad.

4. Las residencias de mayores: la gran tragedia silenciada

El mayor escándalo de la pandemia en Madrid sigue siendo el que Ayuso nunca menciona: el protocolo de exclusión en residencias de mayores. Decenas de miles de ancianos fueron abandonados a su suerte porque la Comunidad de Madrid impuso directrices que prohibían trasladarlos a hospitales. Este hecho ha sido documentado y denunciado por sanitarios, familiares y hasta por la justicia, pero Ayuso sigue negándolo y evitando cualquier investigación. Su afirmación de que "se medicalizaron 232 residencias" es simplemente falsa. No se medicalizaron, se dejaron morir a miles de mayores sin atención hospitalaria. En total, 7.291 personas fallecieron en residencias de Madrid sin recibir asistencia hospitalaria. Un escándalo que Ayuso intenta enterrar con discursos llenos de falsedades.

5. Las compras de material sanitario: contratos a dedo y sobrecostes

Ayuso se jacta de que su gobierno trajo "24 aviones repletos de material" y que logró adquirir test y mascarillas cuando el Gobierno central "nos lo prohibía". De nuevo, esto es una manipulación. La Comunidad de Madrid firmó contratos irregulares con empresas sin experiencia, muchas de ellas ligadas a su entorno, pagando sobrecostes desorbitados por material defectuoso. El caso más sonado es el de su propio hermano, Tomás Díaz Ayuso, que se embolsó una comisión de 55.000 euros en un contrato de mascarillas. Este escándalo salpicó a la presidenta, que sigue sin dar explicaciones convincentes.

6. La "defensa de la libertad": una excusa para no tomar medidas

Ayuso presume de haber evitado "cierres prolongados" y de haber mantenido abierta la hostelería, presentándolo como un modelo de "libertad". Lo que no dice es que esta decisión tuvo consecuencias devastadoras: Madrid fue la región con mayor exceso de mortalidad en 2020 y su estrategia fue criticada por expertos en salud pública de todo el mundo. Su "modelo de libertad" no fue más que una estrategia política para enfrentarse al Gobierno central sin importar las vidas en juego.

7. El falso relato de la "recuperación económica"

En su discurso, Ayuso afirma que Madrid "vive un momento de esplendor, alegría y pujanza". Sin embargo, la realidad económica es muy distinta. La brecha de desigualdad ha crecido, los precios de la vivienda se han disparado y la sanidad pública está en crisis por la falta de inversiones. Los profesionales sanitarios llevan años denunciando el desmantelamiento de la atención primaria y la privatización progresiva del sistema. No hay "recuperación" cuando miles de madrileños esperan meses para una consulta especializada o cuando los hospitales están desbordados.

Un discurso lleno de mentiras para lavar su imagen

El discurso de Ayuso no es más que un intento descarado de reescribir la historia. No hubo "unidad" en Madrid, hubo abandono institucional. No hubo "liderazgo", sino improvisación y caos. No hubo "gestión eficaz", sino corrupción y clientelismo. Su relato es un insulto a las víctimas de la pandemia, a los sanitarios que lucharon sin medios y a las familias que perdieron a sus seres queridos por su nefasta política en las residencias. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha demostrado una vez más que su prioridad no es la verdad, sino la propaganda.

 

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