Los cuantiosos daños del `postincendio´ si no se ejecutan medidas coordinadas e inmediatas en el territorio

SEO/BirdLife reclama a las administraciones una acción responsable y unificada para frenar las consecuencias que pueden traer consigo las lluvias de otoño, como alteraciones y contaminación de los cursos de agua que golpeen de nuevo las zonas afectadas

29 de Agosto de 2025
Actualizado a las 10:40h
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Según la organización, los principales esfuerzos deben realizarse en las zonas de captación de aguas para abastecimiento, zonas sensibles, Red Natura 2000 y Reservas Naturales Fluviales. | Foto: SEO/BirdLife
Según la organización, los principales esfuerzos deben realizarse en las zonas de captación de aguas para abastecimiento, zonas sensibles, Red Natura 2000 y Reservas Naturales Fluviales. | Foto: SEO/BirdLife

SEO/BirdLife ha instado a las Administraciones a coordinarse y tomar medidas inmediatas para proteger el suelo y los cursos fluviales y masas de agua tras los incendios forestales, y a que mantengan la atención y la actividad en las zonas afectadas para prevenir en lo posible nuevos efectos adversos sobre las poblaciones locales, los ecosistemas y las especies.

Solicita a su vez a las comunidades autónomas que hagan una valoración de los daños ambientales en el ámbito de sus competencias. Esto implica un esfuerzo extraordinario sumado a los trabajos de extinción.

Asimismo, requiere al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y a las comunidades autónomas la puesta en marcha de forma urgente de un Control Operativo del estado de las masas de agua de sus competencias (cuencas intercomunitarias en el caso del Miteco, y cuencas intracomunitarias en el de las comunidades autónomas) a través de sus redes de seguimiento. 

Mario Giménez Ripoll, coordinador del Área de Espacios y Especies de SEO/BirdLife, apunta a que "los principales esfuerzos deben realizarse en las zonas de captación de aguas para abastecimiento, zonas sensibles, Red Natura 2000 y Reservas Naturales Fluviales".

La organización muestra su profunda preocupación por los efectos que tendrán las lluvias en las zonas quemadas, muchas de ellas con elevadas pendientes, donde la escorrentía se magnificará por la pérdida de vegetación y el desarrollo de suelos hidrófobos, en los que el agua será arrastrada tras haber perdido su capacidad para absorberla. Al efecto del arrastre de cenizas y suelo fértil, y de la erosión, se suman los de la presencia de nitratos, carbono orgánico, iones o metales que afectarán a las masas de agua de esas cuencas. El resultado: aumento de amoniaco y nitratos, cambios en el pH, incremento en la turbidez y disminución del oxígeno, o contaminación por pirorretardantes empleados durante las labores de extinción de los incendios. Las esperadas lluvias tendrán efectos invisibles cuando la atención ya no esté en estos montes quemados. 

A los cambios físico-químicos se unen los de las condiciones hidromorfológicas de ríos y arroyos, como modificaciones en la estructura y sustrato del lecho, y en la estructura de vegetación de la ribera. Todo ello afectará a la calidad del agua, a los seres vivos que viven en ellas y a la cadena trófica. 

Eva Hernández, coordinadora del Área de Gobernanza Ambiental de SEO/BirdLife, advierte que "los efectos de la no actuación para proteger el suelo y las aguas tras los incendios forestales puede tener un gran impacto, como ocurre con las réplicas tras un terremoto. Por ello, es fundamental, tras el diagnóstico post-incendio, poner en marcha medidas urgentes guiadas por criterios científicos, priorizando soluciones basadas en la naturaleza, y generar las condiciones para la recuperación de la vegetación potencial, con especies autóctonas, por ejemplo, con una visión a largo plazo".

Momento de coordinarse y actuar con visión de Estado

Frente al ingente trabajo que afrontan las zonas quemadas, SEO/BirdLife subraya que la prioridad debe ser la protección urgente del suelo y de los cursos de agua para evitar procesos de erosión, contaminación y pérdida irreversible de biodiversidad. Sin embargo, la organización advierte de que existen serias dudas sobre la capacidad técnica y humana de las administraciones públicas para afrontar este reto en toda la península ibérica, ya que no se cuenta ni siquiera con criterios consensuados y aplicables de manera uniforme. Esta falta de medios y de coordinación pone en riesgo la eficacia de las actuaciones y demuestra la necesidad de una estrategia común y compartida entre todas las Administraciones.

"La aprobación el martes pasado en Consejo de Ministros del real decreto de criterios comunes para la prevención y extinción de incendios evidencia la falta de coordinación histórica en esta materia: llega con casi 50 años de retraso y demuestra una mala gobernanza ambiental estructural en nuestro país. Las comunidades autónomas y el Estado han desarrollado múltiples normas y planes, pero su aplicación ha sido insuficiente o ineficaz, como demuestra la recurrencia de grandes incendios y la falta de instrumentos consolidados de prevención y restauración", critican desde la organización.

Para SEO/BirdLife, la situación exige ir más allá de la gestión inmediata y abordar el problema como un reto de Estado. "El pacto anunciado por el presidente del Gobierno puede ser un primer paso, que venimos reclamando explícitamente desde hace tiempo, y cuyo compromiso adquirieron para sus territorios algunos partidos en las últimas campañas electorales catalanas y del País Vasco, partidos que ahora están gobernando. Es imprescindible que todas las administraciones, nacionales, autonómicas y locales, asuman su corresponsabilidad y garanticen la ejecución real de las medidas previstas en la legislación".

Los informes recientes de la Unión Europea son contundentes. Tanto la Revisión de la Implementación Ambiental (EIR 2025) como el Tribunal de Cuentas Europeo (Informe Especial 16/2025) apuntan a la misma conclusión: España invierte cada año más en prevención de incendios, pero faltan resultados duraderos. Las instituciones europeas insisten en la necesidad de invertir prioritariamente en las zonas de mayor riesgo, contar con mejor información cartográfica y planificación, y reforzar la capacidad administrativa y la coordinación autonómica y local para que las inversiones sean eficaces.

En este contexto, SEO/BirdLife advierte que no es la normativa ambiental ni la Agenda 2030 la que frena la lucha contra los incendios, como han insinuado algunos responsables políticos, sino la falta de medios, de coordinación y de aplicación efectiva de las leyes existentes, agravada por los impactos del cambio climático.

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