Tras la fecha límite oficial de mediados de febrero para que los países presentaran sus planes climáticos a 2035, a través de las llamadas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) – revisados en virtud del Acuerdo de París-, solo 19 de las 195 Partes lo han hecho, entre ellas sólo cinco países desarrollados (incluido Estados Unidos que lo presentó antes del cambio de Gobierno) cuando son estos últimos quienes deberían liderar la acción climática mundial.
A nivel de UE, sigue en negociación el objetivo a 2035 (junto con el nuevo objetivo a 2040) y todavía no queda claro si estará listo para la Conferencia de Bonn en junio. Según un análisis de Climate Action Tracker a finales de 2024, si todos los países tuvieran el mismo grado de compromiso con la reducción de emisiones que actualmente tiene la UE a 2030, se podría esperar un calentamiento global de entre 2 y 3 grados para finales del siglo XXI, por lo que todavía hay oportunidad de presentar una NDC 3.0 a 2035 de la UE y sus Estados Miembros ambiciosa, tal y como reclama la sociedad civil. En este sentido, la organización SEO/BirdLife ha llamado la atención sobre la necesidad de acelerar la acción climática teniendo en cuenta la eficiencia energética, reducción del consumo, energías renovables responsables, restauración de la naturaleza y prácticas agroecológicas.
Claves para presentar planes climáticos ambiciosos
Según la organización, todos los países deberían elaborar planes climáticos ambiciosos para hacer frente de forma urgente y contundente a la emergencia climática, en consonancia con la trayectoria de 1,5 grados y la justicia climática, y presentarlas con suficiente antelación a la COP30, que se celebrará, en noviembre, en Belén (Brasil). Para ello, desde las organizaciones de la sociedad civil a nivel mundial, se han identificado varios puntos clave que deben regir la elaboración de las NDC.
Distribución equitativa de las emisiones. Las NDC deben estar basadas en la equidad mediante la distribución equitativa de las emisiones a corto y largo plazo, con base en la responsabilidad histórica y la capacidad actual, debiendo superar en los países desarrollados el 60% de reducción para 2035 respecto a 2019, según lo establecido por el IPCC.
Financiación climática adecuada. Al mismo tiempo, las previsiones de financiación en las NDC de los países desarrollados son bastante desalentadoras, y no parecen estar en consonancia con la trayectoria de 1,5 grados ni con la justicia climática, dejando mucho margen para la incertidumbre sobre cómo se podrá alcanzar incluso la insatisfactoria decisión sobre financiación climática adoptada en la COP29.
Abandono de los combustibles fósiles y acción sobre la naturaleza. Las NDC deberían responder directamente al primer Balance Global (GST, por sus siglas en inglés), adoptado en la COP28 de Dubái, incluyendo, entre otros, sus decisiones de transición hacia el abandono de los combustibles fósiles y de detener y restaurar la deforestación, pero hasta la fecha, la mayoría de las NDC se han abstenido de proporcionar fechas y medidas concretas.
Y, por último, adaptación, solidaridad y justicia. Algunas de las NDC incluyen información sobre medidas relacionadas con adaptación, pérdidas y daños, y transición justa, contribuyendo al desarrollo sostenible y la salud pública, pero la descripción de la participación pública suele diferir significativamente de lo que la sociedad civil informa sobre el terreno, distando mucho de amplias consultas y procesos inclusivos con las partes interesadas.